jueves, 13 de mayo de 2010

Software e ideología

Hace algunos días grabamos, como siempre hacemos con otros amigos y colaboradores de la revista Tuxinfo, uno de nuestros podcasts. Como siempre, duró algo más de dos horas, que se tradujeron en algo así como una hora y cuarenta minutos luego de editado y recortado.
Entre los temas que tratamos estuvo el de una distribución de GNU/Linux compilada por un grupo de ideología socialista, y que conserva según ellos esta ideología en sus líneas de código. Se presentó un nuevo término, el de software comunitario, a diferencia del que usamos comúnmente, que es software libre.
Ahora bien, en un primer momento, y como análisis urgente, nos viene a la cabeza la idea de considerar este concepto como algo extraño, dado que no entendemos cómo una distribución se pueda considerar socialista, o de cualquier otra facción política.
Cuando pienso en política, recuerdo una charla con un viejo amigo, estudiante él de Filosofía y Letras, que me decía "políticos somos todos, vivimos en una polis en el sentido ámplio de la palabra...ahora bien, representantes políticos son unos pocos agraciados por nuestra confianza a la hora de sufragar". Me gusta y siempre me gustó el juego de romper con las estructuras mentales que uno tiene desde chico, y este amigo es un especialista en eso. Adoro esa actitud casi futbolística de enfrentar todo y plantearse la veracidad o no de cada cosa en teoría ya aprendida.
Si sigo estos conceptos, y me considero porlítico por vivir en la polis, y con eso quiero decir absorber lo que la polis ha determinado para mí, aún cuando me la replantee contínuamente, tengo que pensar que mi código también debiera llevar, embebido, un concepto o una ideología política que, al menos en forma subyacente, demostraría su orígen ideológico.
Pero todos sabemos que eso no es así. En general vamos a programar aunque más no sea un script en base al manual que hemos leído, el apunte que hemos encontrado, o como pudimos. Entonces, no podemos considerar que la ideología es el elemento subyacente en nuestro código. ¿Qué lo es?
Siguiendo con el mismo regimen de razonamiento, lo que haría que una determinada ideología se manifieste en este tipo de productos (seamos sinceros, estamos hablando, al menos en el podcast, de productos de software libre) entonces no es el código en sí mismo, sino la forma en la cual nosotros nos movemos en torno a él.
El compartirlo es una muestra de nuestra ideología. Tal como lo es el hecho de prestar un libro o una prenda a un amigo. ¿Lo es realmente?
¿Cuál es la ideología que nos dice que es mejor compartir para que todos podamos gozar de lo mismo, y cuál la que nos dice lo contrario?
Si tenemos en cuenta a Eric Hoff (muchos me odiarán por citarlo, y otros me amarán. Yo nunca perdoné que acepte un premio de las manos manchadas con sangre, es decir de Ronald Reagan), el socialismo sostiene una tendencia a plantearse lo establecido, y a intentar modificarlo para beneficiar a las clases populares, evitando la pérdida de gobernabilidad del estado por exceso en el poder de las corporaciones, los terratenientes, y demás predadores. La derecha, en cambio, apuntaría a no modificar prerrogativas de poder basado en el capital concentrado, en la raza, la religión, y demás bellezas creadas por el hombre para dividir y mejorar el nivel de vida de unos pocos a costilla de unos cuantos más.
Si seguimos estos conceptos, el proveer a las personas de herramientas libres que pueden utilizar sin pertenecer a una clase tal que las pueda pagar nos podría acercar a la izquierda. Remarco que no estoy hablando del código en sí mismo, sino de lo que con él hacemos, y cómo lo hacemos.
Pero entonces...si somos usuarios de software privativo, y decidimos manejarnos con la tan conocida técnica de entregar nuestra copia al mundo para que la misma sea utilizada sin pagar legalmente una licencia, nos volveríamos izquierdistas, tanto por romper con un esquema de poder, como por hacer justamente en donde más le duele. Casi parece una de las banderas políticas de los partidos que se hacen llamar de izquierda en el país en el que vivo yo.
No quiero volverme un matemático del razonamiento, porque creo carecer del nivel suficiente para hacerlo, pero sí quiero remarcar esto: no depende, tal como antes lo vimos, del tipo de software que utilicemos, sino de lo que con él logramos en los demás, y cómo intentamos romper con las estructuras existentes cuando las mismas estén mirando a grupos diferentes de los populares, al menos pensando en el izquierdismo.
¿Cuál es la conclusión, entonces? ¿Podría ser un ser humano considerado un izquierdista del software si no existiera el software libre?

De acuerdo a lo que estuvimos viendo más arriba, tal parece que sí. Pero claro está, la utilización de esta lógica cuando se quiere aplicar a teorías políticas, a veces falla.

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